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Más de Chuyito Calenturas Marzo 2, 2007

Posted by pinchemasiosare in Chuyito Calenturas, erotismo, historias.
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Aurora.

(Segunda Parte)

Mi mano temblorosa se posó un buen rato dentro de su pantaleta, quieta… sin realizar movimiento alguno, mientras yo seguía besándola.

Ella daba suaves y ligeros roces a mi erecto falo con sus delicados dedos… la sangre me subió a la cabeza y lentamente fui acercando mis dedos hacia esa hermosa y caliente concha de mi prima, jugueteando con mis dedos, sorprendido de poder tocar por fin los pelitos que cubrían ese misterio por descubrir… así que toqué suavemente esa rosada carne virginal con las yemas de mis dedos, haciendo ligeros movimientos circulares, mientras escuchaba a mi lado cómo ella aumentaba el ritmo de su respiración, al mismo tiempo que ella seguía acariciándome las bolas, de las cuales ya se había apoderado a estas alturas.

Yo seguía mirando la ventana de reojo. Nadie se acercaba. Sentí que era el momento de introducir lentamente uno de mis dedos en su ya húmeda concha… cuando lo hice, ella se alejó, se acomodó sus pantaletas y sin decir nada salió corriendo del cuarto de herramientas.

Mientras la observaba por la ventana y me acomodaba yo también mis ropas, acerqué mis dedos a mi cara, para poder constatar lo que acababa de pasar por medio del olor de mis manos… el aroma era irresistible, así que mi reacción inmediata fue saborear los ya secos líquidos que quedaban entre mis dedos.

Antes de salir, se me amontonaron algunas ideas en la mente: ¿Hice algo malo? ¿Lo hice mal? ¿la asusté? ¿Debo disculparme con ella?….

Al salir yo del cuarto, la recargada en la pared, platicando con mis otros primos y amigos. Me acerqué y ella me habló como si nada, lo cual me desconcertó aún más. Volteó a verme y sólo me dirigió una tenue y sencilla sonrisa, pero en ese momento se me iluminó nuevamente el cielo.

Nos metimos todos a la casa. Algunas visitas ya se habían ido, algunos padres ya estaban pasados de copas y mi tío Alberto, el papá de Aurora, era uno de ésos que no supieron medir el alcohol. Aurora, otros dos chicos y yo subimos a mi cuarto y nos pusimos a jugar el juego de moda en esos días: “Super Mario Bros 3”.

Yo volteaba a ver de reojo a Aurora… sus ojos claros, cafés. Su piel morena clara, y su largo cabello negro que caía sobre su espalda. Cuando lograba sorprenderla también observándome, pero volteando inmediatamente al sentirse descubierta, en mi mente, se creaban muchos más significados para la palabra “Aurora”.

Mi Tía Tere subió con mi mamá a decirle a mi prima Aurora que ya era tarde y que, debido al estado inconveniente de mi tío, iban a pasar la noche ahí, lo cual abría una serie de posibilidades infinitas para que esa noche fuera inolvidable.

Continuará…